Cursor by www.Soup-Faerie.Com Crónicas de una hoguera

Crónicas de una hoguera

miércoles, noviembre 11, 2009

El sueño


Ayer soñé que iba al bingo. La verdad que no tendría nada de raro si no fuera porque fue mucho más vívido de lo habitual. Allí estaba, al lado de gente que no conocía y de otra que conocía demasiado… me sentía muy solo, como si hubiera una barrera invisible que no pudiera superarse sin acudir a un cuchillo que cortase la tensión de una atmósfera tan roída como la que existe en un casino.

Justo detrás gritaba una anciana a la que consideraban medio loca… pero, en realidad, sólo era una triste mujer a la que la vida había tratado peor de lo que se merece cualquier persona culpable de algún delito. Estuve mirando mucho tiempo, como si la conociera, como si fuera capaz de leer sus pensamientos… y de pronto me gritó dentro de mi cabeza con tan sólo mirarme: “corre, corre y acércate, te está esperando”. Nadie más se dio cuenta y todos seguían riendo y jugando sin más pretensión que alcanzar a saborear un poco de gloria a base de dinero, sorpresa, diversión o tan siquiera olvidar. Pero ese grito de sus ojos hizo que me cayese, que sintiese la necesidad de llorar, de gritar, de hacer lo que debo hacer y no es posible. De repente, la mujer me sonrió, dándome una tranquilidad que chocaba con el agobio de tan sólo un segundo antes.

Desperté. Todo había sido un sueño, un mal sueño, una mezcla de recuerdo latente que luchaba por salir hasta ayer. Hoy todo es cada vez más confuso, pero no dejo de recordar esa mirada que me gritaba que corriese hacia allí.

jueves, octubre 29, 2009

La caída del caballero (unos días después)



A veces una mirada puede ser la mejor de las victorias o la más amarga de las derrotas. La batalla se reducía a algo tan simple como un asentimiento que nunca llegaba, y todo el reino yacía expectante a la caída de la tarde par que el carruaje hiciera su aparición entre las brumas del mar de Himnurg. Todo permanecía en silencio, casi inerte, como si el canto de los pájaros se hubiera callado por un segundo que no terminaba jamás. El aliento se hacía cada vez más entrecortado y, de repente, el espanto embargó su alma: estaba muerto.

No se había dado cuenta pero… ¿cómo había podido pasar? Lo único que sabía es que había estado aquella noche delirando sin más protección que una vieja cota de malla raída por el tiempo. Y ahora, semanas más tarde, cuando todo parecía que había terminado, el dolor en el pecho que le hizo desistir del frente se le extendía por todo su cuerpo como si su sangre fuera lava.

El devenir de pasos aquí y allá rompió el silencio casi mágico que minutos antes embriagaba la ladera, pero en ese momento, en ese justo momento, miles de criaturas indefinidas se arremolinaban alrededor de un cadáver que aún suspiraba débilmente mientras se aferraba a algo que escondía en su mano. De repente, exhaló una última vez y se desvaneció en medio de los presentes. Al golpear su mano contra el suelo, se abrió lentamente dejando a la vista la marca de un objeto que se había desintegrado tan sólo hace un instante… era la marca de una pulsera labrada con una extraña escritura que ninguno había contemplado. Jamás se sabría lo que era esa pulsera ni qué secreto escondía, ya que el caballero nunca reveló a nadie que la poseía, ni siquiera los más allegados de la corte eran conscientes de lo cerca que lo tuvieron siempre y fue su secreto mejor guardado por un caballero de la Antigua Orden Oscura.

domingo, octubre 18, 2009

El retorno del caballero


Entre princesas de piel y nata descansa un guerrero venido a menos. “Te lo recompensaré”, eso fue lo último que escuchó con verdadera ironía para sus adentros. Detrás de duendes diurnos y vampiros de la noche, sólo los gatos siguen luchando por una vez en el mundo… y en medio de ese desorden, en su cabeza resonaba ese maullido. Sabía que su impaciencia e inmadurez no eran buenas compañeras en su viaje y, por ese motivo, se había prometido despojarse de todas sus ropas, enseres y lamentos para iniciarse de nuevo en la búsqueda de la verdad, una verdad que le sería revelada con paciencia y sólo cuando se encontrara en paz consigo mismo.

El amanecer de ese día le pareció mucho más hermoso de lo que recordaba. Y decidió sonreír sólo cuando fuera real, cuando en su interior naciera un deseo de mostrar la alegría de su alma. Y así lo hizo, estaba aprendiendo a ser él.

sábado, septiembre 05, 2009

Rebelión en la cocina

Hoy casi hace un año de ese momento tan bonito, pero como suele pasar, en la definición ya se encuentra una clara explicación: momento, fugaz, efímero, pasajero. Debí tomarlo así, pero cada vez tengo más claro que soy más imbécil. Sé que con lo que sé debería odiar, que no son tan claras las cosas como parecen, pero en realidad no es así. Quizás sólo sea costumbre, una malsana costumbre lo que me llevó a querer estirar una situación que se debería haber visto de lejos y cerré los ojos... ni siquiera eso lo sé, y es lo que agobia en parte.

A lo mejor sólo necesito echarte la culpa de mi estupidez, pero tampoco sería justo que cargases con algo de lo que no tengo que reprocharte. lo meejor sería decir que fue bonito mientras duró y dejarlo en el aire como esas bonitas películas... pero se me antoja demasiado ñoño como para zanjarlo de esa forma. No hay que zanjar nada, porque nada está abierto... lo sé, pero así es el niño. Creo que ese fantasma me perseguirá durante mucho tiempo. Aunque sepa que todo es mentira, aunque entienda que la solución está en mi mano, aunque conozca la salida... ahí estará.

Por supuesto, a estas alturas el único culpable de esto soy yo, el pollo, el que quería ser comido cada día y el gourmet consideró carne de mala calidad y eligió otro menú más adecuado. Sólo me atrevo a decir que nunca me podrán decirr que no fui claro, que no fui de frente... y eso no todos pueden asegurarlo, ya lo verás.

viernes, agosto 14, 2009

Recapitulando

Hace un tiempo que lleva rondando en mi mente y, la verdad, es que no me he atgrevido a hacerlo por un cúmulo de razones que van desde la vagancia más pura y absoluta hasta el descubrir cosas de mi alma que me aterra conocer, además de algo tan simple como el hecho de desgajar mi alma de un modo más violento y profundo que nunca por estos lares. No obstante, una vez vencidos mis preocupaciones, creo que ha llegado el momento: es una lista de momentos en los que me he sentido realmente feliz, realmente yo, sin peros que valgan. Por supuesto, debo decir que no se debe tomar al pie de la letra porque hay situaciones que se pueden interpretar de modo diferente al que fue vivido... pero allá cada uno de deducir lo que le plazca, que para eso somos libres. El orden tampoco es relevante, y el número tampoco lo es, ya que lo más importante de todo es que me reservo algunas nuevas y desconocidas situaciones futuras que completen la lista del mismo modo que lo hacen en la libreta de los habitantes de ese extraño pueblo del relato de Jorge Bucay.

También debiera aclarar que, seguramente, algunas de los momeentos son irrepetibles y que ni siquiera tengo ganas de que ocurran, pero se quedan en mi corazón por lo importante que fueron en su momento.

  • La cara de mi madre cuando le di ese regalo inesperado.
  • El abrazo de Pedro mientras me decía que no se me olvidara lo importante y maravilloso que soy.
  • La primera vez que oí a mi hermana llamarme "amigo".
  • El sentirme el hombre más afortunado del mundo aquella noche en el hotel de Zafra.
  • El silencio, la luna justo enfrente de mí y conducir en plena soledad desde Mérida a Badajoz.
  • El aplauso del público del López justo después de terminar de cantar el primer pasodoble.
  • Aquella conversación con la desconocida en una noche que salí a tomar algo conmigo mismo.
  • Descubrir que podía sacar notas de una guitarra justo en el momento en que la descubrí encima del armario de mi abuela.
  • El momento de girarme con la beca puesta en mi graduación, terminando la carrera para mí, aunque aún no lo hubiera hecho.
  • El momento de silencio cuando piloté un ultraligero hasta Huelva.
  • El viaje de vuelta de la feria en taxi cogido de la mano y sonriendo a alguien que sabía que no volvería a tener y, aún así, nos hacía felices ese momento y no importaba nada más.
  • El agradecimiento de un cliente desconocido que reconocía la honestidad que tuve con él.
  • Jugar al parchís en fin de año en casa de Polo con mis dos mejores amigos.
  • La sonrisa de Pepe cuando le discutía en clase de Religión sobre la existencia de Dios.
  • Reencontrarme con mi profesor de Psicología y que dijese a sus amigos lo que disfrutó teniéndome en su clase, pero sobre todo que me llamase "una de las mejores personas que ha conocido".
  • Envolver junto a Mayca al lado del Puente Real, con tanta mala leche como con cariño un regalo para Luis.
  • Ver que miles de personas han agradecido que se escriba algo tan simple y se ponga a disposición de todo el que lo desee en Internet.
  • Quedarme sin voz en carnavales y tener que tomar corticoides para seguir cantando.
Claro que quedan muchos momentos por plasmar aquí, pero por primera vez, no quiero dejar a mi memoria que sea ella la que los rescate, sino a mi corazón el que me los muestre, por lo que iré ampliando esta lista en cuanto pueda. Hasta entonces, disfrutad y sed felices. Yo lo intentaré.

miércoles, julio 29, 2009

Ayer

Hoy sentí aflojar unas cadenas que ahogaban. Lejos están de desprenderse, pero me he enseñado una lección mucho más importante que la de ningún maestro: sentirse en paz con uno mismo. Quizás lo esperaba... ¿quién sabe? Lo único real es que me he dado una tregua desde hace muchos años, quee tengo ganas de vivir y que lo que importa se encuentra tan dentro de mí como ahí fuera. Voy a dejar de explorar para convertirme en contemplador de la belleza de las pequeñas e insignificantes cosas, unas descubieertas, algunas intuidas y otras ni siquiera imaginadas. Por supuesto, sigo siendo gato, pero guardaré las garras porque hacen daño al caminar.

viernes, julio 17, 2009

Ser camaleón

Hace unos días leí una frase que se me ha grabado a fuego:

"Los camaleones no piensan ni recuerdan... tan sólo viven."

Se supone que se puede defender lo contrario con algo tan simple como que eso no es cierto, pero en realidad, la escena que se planteaba, en medio de ninguna parte y con demasiada poca esperanza, le dio fuerzas al protagonista para actuar y salir airoso de la situación haciendo gala de una voluntad mucho mayor que la que hacen héroes a los hombres de carne y hueso.

Por ello, hoy quiero tomar prestado un poco de ese valor novelístico para gritar que no voy a rendirme. Cada día se me clava un puñal varias veces al día, diríase que demasiadas veces, casi constantemente, cuando leo una frase, veo un lugar, recuerdo una mirada, escucho una palabra, siento un aroma, imagino formas en una nube o contemplo las estrellas... todo me recuerda lo feliz que fui y que parece que nunca volveré a ser. Todo ello, con mayor o menor razón y sentido, ocurre por pensar, meditar, recapacitar, cavilar, cavilar y cavilar...

Así que lo mejor es hacer lo que he dicho siempre y nunca he cumplido, quizás nunca lo cumpla, pero al menos habrá que intentarlo, por una vez en la vida y para no defraudarme de nuevo.

martes, junio 30, 2009

21 dias antes

Hace unas 3 semanitas escribí algo a las tantas de la mañana, entre las sábanas, en uno de esos momentos en los que se hace difícil no tener un balance de todo lo bueno y malo, lo pasado y lo presente, el interior y el exterior, lo posible y lo improbable... y tuve la irrefrenable necesidad de escribir a oscuras. Por primera vez, cogí una libreta sin encender ninguna luz y dejé que fuera mi mano la que iluminase el papel... creí que no se entendería, que sólo habría un montón de garabatos... pero a la mañana siguiente, me sorprendí con un papel en el que, con una letra más horrible de lo habitual, se entendía lo que la noche anterior necesité escribir. Creo que hoy ha llegado el día de plasmar esa locura nocturna:

La nada, el único ser vivo capaz de comprender la indiferencia. Una cuidada estrategia pone al descubierto algo tan simple como la verdad entredicha. Quizás si todo se vuelve penumbra es porque el mago nunca tuvo ases en la manga ni sabiduría para mostrar su baza. Campanilla ha muerto, y Wendy nunca volvió a soñar más allá de su niño perdido. Y la sombra de un Peter Pan venido a menos resuena entre los escombros. Todo se nubla, ojalá oscureciera, todo sería máss sencillo: libertad.

domingo, junio 21, 2009

El nuevo 23 de Junio

Llevo unos días pensando sin parar en cómo hubiera sido todo... y me estoy muriendo como una hoja que se cae en una hoguera en verano. Tiene gracia que se vuelva a acercar ése 23 de Junio que tan raros se me presentan cada año. En esta nueva edición, ni idea de lo que puede depararme, pero en realidad si el año pasado estaba animado, alegre... feliz, ahora he comprendido que no debo estarlo, que sólo puede empeorar las cosas. Así que p0r primera vez estoy preparado, sin caballo, sin mi yelmo... sin todo eso que me sobraba en mi vida y que ahora me encontré al mirarme al espejo.

Este año es un reto para mí, renovarme como si la realidad de San Juan y sus hogueras purificadoras tuvieran una base de magia real, cuando en realidad nunca hubo una época de dragones y princesas a las que salvar... demasiadas tengo en mi libro de agravios como para ver que nunca lo fueron realmente. Esta ocasión quiero hacer algo diferente, improvisado, sin nada que planear... porque los malos no planean, sino analizan.

Y tras la cortina de luces y alcohol que encontraré, huiré de princesas ahogadas a medianoche, coyotes venidos a menos acechantes de una presa fácil a través de una apariencia creada para llamar a la guerra a malvadas cutres... tras ese baile de máscaras, no Guille... sino Guillermo estará, esta vez, preparado.

martes, junio 16, 2009

VACIO



Sin nada, así me encuentro. Como una última oportunidad antes de saltar al barranco, así me sentía... y la vida me ha demostrado que no, que no se vive de ilusiones. Hubiera sido bonito, genial, maravilloso... hubiera sido, pero no puedo hacer nada porque lo sea.

Como última buena acción de mi anterior vida, deseo que pueda ofrecer algo que yo no pude, o no supe dar. Creo que no hice todo bien, pero tampoco fue demasiado malo, al menos eso creo. Estar a mi lado es, o mejor dicho era, muy difícil, ingrato a veces, absurdo otras, y lo reconozco. A partir de ahora sólo me queda lanzar un último suspiro antes de lanzarme al vacío. Atrás dejo un caballero andante con pocas luces y aires de grandeza. Harto estoy de Don Quijote... llega el momento de poner esa armadura que un día me quité para nada. Ya la tengo adaptada, en realidad creo que esperó paciente en el fondo del armario para volver a ver la luz... y ese sol ya ha llegado, y creo que si puedo no volveré a esconderla de nuevo. Bien pensado es incluso hermosa, sólo se trata de saber llevarla con clase y, modestia aparte, me sobra para llevar esa y cien más como la que ahora visto.

Creo que me convertiré en un gato negro, pero no por su belleza, sino por su recelo, esquivo, fiel sólo a sí mismo. En realidad tiene gracia que siempre haya preferido a un perro bobalicón apoyándome en algo tan estúpido como su lealtad, nobleza y sabiduría. Los gatos ganan, ganan siempre. Unos llevan gafas de sol, otros viven ajenos a un pasado oscuro, pero todos son felices en su mundo... y ahí tendré mi hueco, a mi medida, con mis reglas, unas reglas que nunca he aplicado y que ya es tiempo de hacerlo.

Sirvan estas palabras como despedida, como renovación, como dulce culto a una época que deseo recordar como algo que tuvo que pasar para que llegara esto. Y por fin cobra el mayor de los sentidos esa frase que tanto me gusta pero nunca pude pronunciar:

HE VUELTO... Y SOY MALO.