martes, septiembre 13, 2011
martes, julio 05, 2011
Volviendo...
martes, noviembre 02, 2010
Martes lunero
Cursilerías aparte, debo reconocer que echo cosas personas en falta a las que no puedo acceder. Así, si fue el día de difuntos y al día siguiente los tosantos (sí, conservo la raíz de mi pueblo ¿qué pasa?jeje)... hoy será el día de los perdidos. Me encantaría que cualquiera que pusiera sus ojos sobre estas letras se sumara a este día de celebración y recuerdo de aquellas personas que han marcado nuestra vida y, sin embargo, no se les ha reconocido como se merece. Por mi parte, felicito en su día a todos aquellos que ya no recuerdo, a los que sí lo hago pero no levanto el teléfono para hacer esa llamada, a los que siento cerca a pesar de la distancia, a los que el destino nos hizo pasar mutuamente el uno por el otro y ahora nos aleja... A todos ellos, felicidades y gracias por existir.
viernes, octubre 29, 2010
Vivencias
jueves, abril 22, 2010
El bar
Allí estaba ella. Al fondo de la barra de un oscuro bar, de ese bar al que tantas noches había acudido en busca de un demonio que le sacase de ese infierno. Pero el demonio nunca llegaría. Ella no lo sabría jamás… por eso cada noche se preparaba para una batalla en la que la lujuria y la perversión eran las mejores armas.
Un leve rumor llegaba desde el reservado, lo que delataba la excitación de algún parroquiano subido de tono. Esa noche todo estaba en clama, demasiado en calma. Al fondo sólo se encontraban un par de borrachos que acudían tan asiduamente como ella. Tan sólo su olor resultaba tan desagradable que la leve idea de acercarse hacia ellos para lograr que la noche terminase en una cama desconocida se hacía inimaginable.
Se abrió la puerta del bar y, con paso lento y pausado, apareció una figura masculina que hizo que ella clavara sus ojos en él con un deseo mucho más profundo que lo que sentía desde hace años. De repente, de esa sombra apareció una mano que fue iluminada por el foco de la entrada. Ella observaba con curiosidad sus movimientos, como si quisiera memorizarlos. La mano se introdujo en uno de los bolsillos de la chaqueta y sacó una pistola. Ella estaba fuera de sí, llena de deseo.
Y desde esa sombra, amparado por el reino de las tinieblas, la extraña figura apretó el gatillo con fuerza. Disparó una y otra vez mientras los cuerpos caían al suelo, ya inertes. Ella contemplaba la escena con tanta curiosidad, pero se encontraba sumamente tranquila. Cuando sólo quedaron ambos en pie, lka fiura salió de la sombra: era un joven bien parecido, con una ropa exquisita y que parecía cara. Su cara, demasiado blanca para esas latitudes, resaltaba con el color de la sangre esparcida por todo el bar. Pero lo más llamativo era su sonrisa hierática, casi imperceptible. Y unos ojos que se clavaban en los de ella al tiempo que acercaba su pistola al pecho de la testigo de aquella masacre.
Le apuntó lentamente a su frente y con un ademán le dio a entender que cerrara sus ojos. Ella suspiró, los cerró y esperó el momento con una sonrisa. Pero nada ocurrió. Al abrirlos encontró la pistola a su lado, en la barra. Y junto al arma, un trozo de papel en el que se podía leer:
“Gracias por mostrarme el camino”.
viernes, diciembre 11, 2009
A falta de palos
Garganta de perro y dedos llenos de magia: así me siento. La rueda sigue girando, como si no importase nada, no importa nada en realidad. Y las voces de la radio llenan mi cabeza de estupideces… malditas estupideces.
No dejo de mirar, cada día, al despertarme y sentir un frío que llega desde dentro para golpear mi pecho con furia. Quizás sea el sueño… o quizás no, sólo sé que resulta absurdo desde fuera. Aun así, la lava sigue quemando, ahora diferente que años atrás, con más coraje y maldad, como si todo este tiempo hubiera acechado para saltar en el momento justo de quemar mi piel para dejarla hecha jirones de papel resecos en el fondo de un cajón ya nunca visitado.
martes, diciembre 01, 2009
Guerra de autómatas
El doctor sabía que los sentimientos de su amigo eran fruto del chip “R-24F”, que causó todo el revuelo durante los años siguientes, ya que los robots tomaron plena conciencia de su existencia, su situación de desventaja con la humanidad y quisieron reclamar una parte de ese mundo que consideraban tan fácil de compartir entre ambos.
Los “sangrantes”, que era como los “metálicos” habían llamado a los humanos, eran considerados menos “humanos” que los propios robots. Los robots podían hacer lo mismo que los hombres, con la ventaja de no sentir cansancio, dolor o necesitar alimento tan rápidamente. La batería celulósica de Iones hacía que la energía atómica pareciera un juego de niños. Gracias a ella, el funcionamiento de los robots estaba asegurado durante milenios. Todos y cada uno de los robots se conectaban por microondas a la unidad central de energía, situada bajo tierra en un lugar inaccesible sin medios adecuados.
Así, entre 13 y Mario había una complicidad que no se hubiera comprendido fuera de aquellas paredes de ese viejo almacén que hacía las veces de laboratorio de investigación. A ellos les bastaba.
Mario estaba desayunando tostadas con café. Al oír el chirrido de 13, se giró lentamente y, con una sonrisa en la cara, le dijo:
-Buenos días, 13.
-Buenos días, amo.- Contestó 13.
-No empieces tan temprano con esas estupideces, por favor. Sabes que odio esa palabra y sólo la dices para fastidiarme.
-Lo siento, Mario, consideré que sería oportuno empezar el día con humor.
-¿Qué ocurre, 13?
-Ya lo sabes.- Respondió 13.-Hoy es el día en que moriré.
-¿Todavía con ésas? Te he dicho que tus datos son incorrectos. No hay nada más allá de la barrera de fotones. Ningún humano o robot puede traspasarla. Es absurdo creer que la batería va a ser destruida. No te preocupes, en serio.
-Así será entonces.- Sonrió 13 de forma burlona.
miércoles, noviembre 11, 2009
El sueño

Ayer soñé que iba al bingo. La verdad que no tendría nada de raro si no fuera porque fue mucho más vívido de lo habitual. Allí estaba, al lado de gente que no conocía y de otra que conocía demasiado… me sentía muy solo, como si hubiera una barrera invisible que no pudiera superarse sin acudir a un cuchillo que cortase la tensión de una atmósfera tan roída como la que existe en un casino.
Justo detrás gritaba una anciana a la que consideraban medio loca… pero, en realidad, sólo era una triste mujer a la que la vida había tratado peor de lo que se merece cualquier persona culpable de algún delito. Estuve mirando mucho tiempo, como si la conociera, como si fuera capaz de leer sus pensamientos… y de pronto me gritó dentro de mi cabeza con tan sólo mirarme: “corre, corre y acércate, te está esperando”. Nadie más se dio cuenta y todos seguían riendo y jugando sin más pretensión que alcanzar a saborear un poco de gloria a base de dinero, sorpresa, diversión o tan siquiera olvidar. Pero ese grito de sus ojos hizo que me cayese, que sintiese la necesidad de llorar, de gritar, de hacer lo que debo hacer y no es posible. De repente, la mujer me sonrió, dándome una tranquilidad que chocaba con el agobio de tan sólo un segundo antes.
Desperté. Todo había sido un sueño, un mal sueño, una mezcla de recuerdo latente que luchaba por salir hasta ayer. Hoy todo es cada vez más confuso, pero no dejo de recordar esa mirada que me gritaba que corriese hacia allí.
jueves, octubre 29, 2009
La caída del caballero (unos días después)

A veces una mirada puede ser la mejor de las victorias o la más amarga de las derrotas. La batalla se reducía a algo tan simple como un asentimiento que nunca llegaba, y todo el reino yacía expectante a la caída de la tarde par que el carruaje hiciera su aparición entre las brumas del mar de Himnurg. Todo permanecía en silencio, casi inerte, como si el canto de los pájaros se hubiera callado por un segundo que no terminaba jamás. El aliento se hacía cada vez más entrecortado y, de repente, el espanto embargó su alma: estaba muerto.
No se había dado cuenta pero… ¿cómo había podido pasar? Lo único que sabía es que había estado aquella noche delirando sin más protección que una vieja cota de malla raída por el tiempo. Y ahora, semanas más tarde, cuando todo parecía que había terminado, el dolor en el pecho que le hizo desistir del frente se le extendía por todo su cuerpo como si su sangre fuera lava.
El devenir de pasos aquí y allá rompió el silencio casi mágico que minutos antes embriagaba la ladera, pero en ese momento, en ese justo momento, miles de criaturas indefinidas se arremolinaban alrededor de un cadáver que aún suspiraba débilmente mientras se aferraba a algo que escondía en su mano. De repente, exhaló una última vez y se desvaneció en medio de los presentes. Al golpear su mano contra el suelo, se abrió lentamente dejando a la vista la marca de un objeto que se había desintegrado tan sólo hace un instante… era la marca de una pulsera labrada con una extraña escritura que ninguno había contemplado. Jamás se sabría lo que era esa pulsera ni qué secreto escondía, ya que el caballero nunca reveló a nadie que la poseía, ni siquiera los más allegados de la corte eran conscientes de lo cerca que lo tuvieron siempre y fue su secreto mejor guardado por un caballero de la Antigua Orden Oscura.
domingo, octubre 18, 2009
El retorno del caballero

Entre princesas de piel y nata descansa un guerrero venido a menos. “Te lo recompensaré”, eso fue lo último que escuchó con verdadera ironía para sus adentros. Detrás de duendes diurnos y vampiros de la noche, sólo los gatos siguen luchando por una vez en el mundo… y en medio de ese desorden, en su cabeza resonaba ese maullido. Sabía que su impaciencia e inmadurez no eran buenas compañeras en su viaje y, por ese motivo, se había prometido despojarse de todas sus ropas, enseres y lamentos para iniciarse de nuevo en la búsqueda de la verdad, una verdad que le sería revelada con paciencia y sólo cuando se encontrara en paz consigo mismo.
El amanecer de ese día le pareció mucho más hermoso de lo que recordaba. Y decidió sonreír sólo cuando fuera real, cuando en su interior naciera un deseo de mostrar la alegría de su alma. Y así lo hizo, estaba aprendiendo a ser él.